Queremos que las personas respondan bien para con nosotros
pero, ¿qué hacemos nosotros para responder bien a estas personas?,
¿qué hay de la vida que cada vez se da un caso desesperado?
¿qué imaginamos cuando entramos en la preocupación y nos rendimos ante la presión?
cada vez que pasa eso debemos recordar, pues si nos quedamos en un solo lugar, solo lograremos que ese estado de ánimo nos haga daño. Por ello nos quedan dos opciones: Seguir adelante, es decir simplemente reponerse y andar; o retroceder y/o ceder ante el estado de ánimo y quedarnos ahí, quebrando nuestra fuerza para siempre.
Reflexionemos pues acerca de cada una de nuestras acciones. Si somos como somos es por nuestras decisiones, y si caemos alguna vez, debemos recordar como levantarnos o nos estancaremos ahí y el sufrimiento será inevitable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario